Nuevo efecto secundario del ibuprofeno: aumenta el riesgo de infarto

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ibuprofeno aumenta riesgo infarto

En 2014 se vendieron 17 millones de envases de ibuprofeno solo en España

A pesar de poder adquirirse sin receta no es un medicamento inocuo

Su uso está asociado a problemas de corazón

A pesar de que la comunidad científica lleve años alertando sobre los efectos secundarios del ibuprofeno – sobre todo en pacientes con problemas de riñón, corazón y presión arterial alta – en 2014 se vendieron en España más de 17 millones de envases de ibuprofeno según el informe anual del Sistema Nacional de Salud. Un éxito de ventas en el que puede que tenga algo que ver el hecho de que no se necesite receta para adquirirlo.

Ni los problemas cardiacos ni los de riñón que pueden llegar a causar los antiinflamatorios no esteroideos – el ibuprofeno y el diclofenaco son las estrellas de esta categoría – han conseguido que los consumidores dejen de autorrecetarse estos medicamentos.

En el último año, al menos dos estudios han venido a reforzar lo que ya se sabía. La ingesta de ibuprofeno sin control añade un nuevo efecto secundario: el riesgo insuficiencia cardiaca desembocando en ataques al corazón.

Insuficiencia cardiaca Vs. paro cardiaco

La insuficiencia cardiaca es una dolencia que se caracteriza por síntomas como retención de líquidos, fatiga o dificultad para respirar. Su causa radica en que el corazón no puede bombear sangre de manera efectiva. Hay muchas razones que puedan motivar esta afección; entre ellas los ataques de corazón, presión arterial alta y un excesivo consumo de alcohol.

Una parada cardiaca, en cambio, ocurre cuando el corazón deja de funcionar de manera abrupta. La causa más común de que el corazón deje de funcionar es que el músculo esté dañado por esa falta de suministro de sangre.

En los últimos años, varios informes han asociado a los antiinflamatorios no esteroideos – ibuprofeno – con ambos.

El ibuprofeno y su relación con las afecciones cardiacas

Según el estudio publicado en el British Medical Journal en 2016, más de 92.000 pacientes que ingresaron por insuficiencia cardiaca fueron tratados con antiinflamatorios no esteroideos en las dos semanas anteriores a su ingreso. Tras comparar los datos con aquellos ingresos por insuficiencia cardiaca que no habían tomado NSAIDs, se estableció que 20% del total de los ingresos por insuficiencia cardiaca podían atribuirse al uso de estos medicamentos.

Por otro lado, y más recientemente, la Universidad de Copenhague ha publicado un informe en el European Heart Journal en el que se alerta sobre el efecto del ibuprofeno en el corazón y su relación con el paro cardiaco.

Para argumentar esta relación se recolectaron datos de 30.000 pacientes que sufrieron un paro cardiaco entre el 2001 y el 2010. De esos 30.000, resultó que 3.500 habían sido tratados con algún tipo de antiinflamatorio no esteroideo en los 30 días anteriores al infarto.

¿Por qué se ha relacionado el ibuprofeno con este efecto secundario?

Un alto porcentaje de los paros cardiacos se genera por la formación de coágulos de sangre en las arterias del corazón que desencadenan en una formación de placas que pueden romper dichas arterias. Los medicamentos antiinflamatorios no esteroideos incrementan el riesgo de parada cardiaca precisamente porque aumentan la presión arterial, formando coágulos y bloqueando los vasos sanguíneos del corazón.

Es importante destacar, para evitar la alarma social, que en personas sin factores de riesgo coronarios y sin afecciones cardiacas previas, el uso de estos antiinflamatorios durante periodos de tiempo cortos supone un incremento mínimo del riesgo de paro cardiaco.

Aun así, el importante papel que juegan los factores de riesgo de fallo cardiaco o ataque al corazón – presión arterial alta, obesidad y diabetes, por ejemplo – hace necesario un estudio individual antes de recetar estos medicamentos.

¿Debo dejar de tomar ibuprofeno?

En realidad no. Como se puede deducir del párrafo anterior, lo que es necesario es un estudio individual antes de recetar ibuprofeno. Es decir, consultar a un médico antes de tomarlo y no considerarlo un medicamento inocuo.

De todas formas, un consumo puntual y esporádico no debería causar problemas a no ser que haya antecedentes de problemas renales o cardiacos. El problema radica en todas aquellas personas que siempre acuden al iboprofeno ante la más mínima molestia o dolor. Esto, a largo y medio plazo, puede ser realmente perjudicial.

Más todavía si la dosis que ingieres supera los 2.400 mg al día, cantidad ante la que cual, según la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios no cabe más que atestiguar la relación entre el ibuprofeno y un aumento del riesgo de trombosis arterial.

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